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sábado, 7 de mayo de 2016

VENZA LA ANSIEDAD Y PÁNICO 3ª parte

       Las flores son capaces, desde su humildad,  de ayudar a llevarnos a un estado positivo de equilibrio. Precisamente, si somos capaces, de determinar ese carácter o tipología mental que origina la ansiedad, conseguiremos que esta se module, se controle y definitivamente desaparezca de nuestras vidas.
No solo modificando las conductas que son el desarrollo de determinadas aptitudes, creadoras de una personalidad enfermiza, podemos llegar a eliminar la ansiedad y el pánico, hay flores destinadas exclusivamente a la manifestación física y emocional de la ansiedad, y que usaremos como ayudantes de las elegidas como flor personal,  como por ejemplo:

Agrimonia, que ha sido definida como el gran ansiolítico de sistema floral. Destinado a las personas que sufren tormento en la mente y en el cuerpo.
Al tomar Agrimonia, se recuperar el estado natural del individuo, se destapa la causa real desencadenante de la ansiedad y muchas de las manifestaciones físicas de la ansiedad como la taquicardia, la opresión en el pecho, el cansancio, y evita la somatización.

Centaura Menor, para personas cuya baja autoestima y carencia afectiva, les provoca miedo al rechazo y a la soledad, buscan la aprobación de los demás. Esta flor aporta la vitalidad necesaria, para afrontar la ansiedad. Para personas indecisas e inseguras, una de las causas de la ansiedad, permite recobrar la seguridad en uno mismo.
Cerasifera, ayuda a mantener el control en situaciones donde los recursos mentales y emocionales están al límite, cosa que se produce en la ansiedad.
Ayuda a recobrar el control emocional dando serenidad calma y sosiego, incluso en las situaciones más indeseadas y dramáticas. Es considerada también una Flor tranquilizante.

Olmo, considerada  una flor tranquilizante cuando el estrés está producido por sobrecarga, o desbordamiento por las tareas laborales o familiares que hemos asumido. Ayuda a controlar el estrés, y a superar el cansancio y la debilidad.

Genciana, cuando la persona padece ansiedad porque esta desanimada y mantiene una posición negativa ante la vida, o cuando como consecuencia de las crisis de pánico entra en un estado depresivo, de tristeza y abatimiento. Se predisponen a esperar siempre lo peor. Esta flor aporta confianza en uno mismo, y nos ayuda a recuperarnos de las dificultades.

Impaciencia, para las personas impulsivas, que viven y actúan de una manera acelerada. Esta flor aporta relajación y paciencia, tolerancia y tranquilidad. Su eficacia radica en el efecto relajante de la esencia, por lo que la hiperactividad mental, el insomnio, el estrés, la ansiedad son unas de las muchas manifestaciones físicas que corrige.

Mimulo, destinado a superar miedos causados por algo conocido, a cosas cotidianas. Personas que son nerviosas, tímidas reservadas y muy sensibles, solo el recuerdo del miedo les genera más miedo. La ansiedad deja un recuerdo físico y mental, que provoca un miedo atroz a volver a padecer la crisis de ansiedad. Esta flor es capaz de aportar confianza para afrontar las situaciones de miedo, dando tranquilidad y valentía. Especialmente indicada para las crisis de pánico.


Castaño Rojo: Cuando la ansiedad esta provocada por un excesivo sufrimiento por los demás, a que les ocurra algo malo. Son personas que sufren, por la salud, el trabajo o el dinero de otros. Aporta serenidad

Heliantemo. Para el pánico. Cuando el miedo se ha establecido en nuestras vidas de una manera que resulta insuperable. Da calma y serenidad ante situaciones desagradables o angustiosas.

Estrella de Belén. Es la flor de las situaciones traumáticas y sus consecuencias.

Existen otros medios naturales que aportan al organismo la energía que necesita y  las vitaminas y los minerales deficitarios, permitiendo  devolver al organismo el equilibrio, eliminando o reduciendo los síntomas de la ansiedad.

Junto al trabajo con Flores de Bach, que María inicio con un Técnico Naturopata experto en Flosacologia, recibió otros aportes naturales que necesitaba su organismo, (herbología, oligoelementos, biosales,aceites esenciales, acupuntura, reiki) y  aprendió a relajarse y a respirar, porque uno de los desencadenantes de la ansiedad era la  híper ventilación que sufría a causa del miedo. Su espalda estaba contracturada de tanta tensión, e inició una actividad física moderada, que consistía en andar diariamente durante una hora. Durante estos paseos ejercitaba la respiración y la relajación. Aprendió la importancia de una alimentación saludable, y a dedicar a su mente y a su cuerpo los cuidados y el descanso que necesitaba. 

En todas las situaciones de ansiedad se recomienda tomar infusiones o grageas de plantas con efecto calmante, como: espino albar,  lúpulo, melisa, naranjo amargo,  pasiflora,  tilo, espliego o valeriana. Algunas de ellas facilitan y ayudan a conciliar el sueño.
Junto a ellas se suele aconsejar la toma de alguna otra que aporte energía o sean reconstituyentes del estado físico perdido. Es posible que tu ansiedad te haya pasado factura y tengas trastornos digestivos o problemas intestinales, un naturopata podrá aconsejarte otras plantas que reequilibren tu estado.


      Es posible que necesites tomar Oligoelementos. Los oligoelementos son elementos químicos presentes en nuestro cuerpo en pequeñas cantidades. Constituyen aproximadamente el 1% de los átomos de nuestro cuerpo. Desempeñan funciones catalíticas, activan hormonas, participan en el metabolismo de los azucares, las proteínas y las grasa, participan en los mecanismos de defensa y en la lucha contra los radicales libres.
Un tratamiento de fondo incluirá  la toma de Manganeso-Cobalto y  Litio. Para tratar los síntomas de la ansiedad se aconseja, también complementar los anteriores con Magnesio y Fósforo.

Es aconsejable, en este periodo en el que nuestro sistema nervioso está alterado, tomar Biosales.  Las sales minerales son pequeños componentes de nuestras células, que tienen sin embargo una gran importancia para su funcionamiento. Una deficiencia o desequilibrio en estos minerales puede provocar trastornos en las células o incluso en nuestros órganos. Las sales minerales son capaces de armonizar y regular los procesos químicos que tienen lugar en las células. Están preparadas específicamente para hacer llegar los minerales a todas las células del cuerpo. Son múltiples los efectos atribuidos a las biosales. Ayudan a reorganizar o remediar el desequilibrio de cada uno de los minerales en nuestras células. Estimulan la capacidad de autocuración de nuestro organismo de manera segura.

La Biosal aconsejable para los trastornos de ansiedad es el Fosfato potásico (Kalium phosphoricum). Es la sal de la mente y el sistema nervioso, ayuda a encontrar el equilibrio mental y estabiliza el sistema nervioso. Ayuda en el tratamiento del cansancio mental, emocional y físico, y en estados de debilidad general. Contribuye al tratamiento de la depresión.


Una de las formas más eficaces de luchar contra la ansiedad, la Relajación. Es el medio de conseguir unos niveles adecuados de activación fisiológica, ya que con la relajación reducimos la frecuencia cardíaca y respiratoria, y disminuimos la tensión muscular y arterial. Es importante relajarse porque la ansiedad y el nerviosismo producen un desequilibrio en el sistema inmunológico aumentando así el riesgo de padecer otras enfermedades.
Existen técnicas de relajación muy conocidas, como la de Jacobson, de relajación progresiva, que consiste en tensionar cada parte de nuestro cuerpo par, a a continuación, proceder a relajar cada grupo muscular.
 Si se relajan los músculos en los que se ha acumulado la tensión emocional, la psique también se relaja, gracias a la reducción de la actividad del sistema nervioso autónomo.

 Aprender a respirar abdominalmente, es muy útil para aquellos momentos en que el estrés o la ansiedad nos invade. En los momentos de tensión, miedo, angustia o cualquier situación emocional difícil, respirar profundamente genera alivio en todo el cuerpo, en nuestros nervios y en nuestras emociones.

     Lo más importante es no solo aprender técnicas de relajación o respiración para afrontar las crisis, si no entrenarse diariamente en estas técnicas para conseguir un bienestar físico y equilibrar  las emociones.


Iniciarse en la Meditación, es un paso importante para entrenar nuestra mente, y ser capaces de controlar nuestro pensamiento, ya que estos son el origen de nuestros miedos, culpa, prejuicios, dudas, etc. 
Los beneficios de la meditación se producen en todos los aspectos del ser humano: físico, emocional, mental y espiritual. La meditación provoca, al quien la practica, un importante cambio de conducta, no solo en sus hábitos, sino también en su carácter y en su actitud ante los problemas de la vida. Las personas que meditan son menos agresivas, más reflexivas, más dialogantes y están menos estresadas. 

La meditación provoca cambios fisiológicos apreciables, ya que el sistema nervioso se equilibra y también repercute en las emociones, por que ha demostrado reducir la angustia, ansiedad, miedos y fobias.



Un aspecto muy importante de la gente que medita es el desarrollo de la autoestima, se empiezan a preocupar más por la salud, la alimentación, la vida saludable, y se empieza a valorar uno mismo, no por su físico o  sus conocimientos sino por la importancia que tiene como ser humano dentro de un colectivo global. Médicamente, está demostrado que reduce la tensión arterial o la estabiliza, reduce la presión sanguínea y ayuda al crecimiento de dendritas neuronales en los niveles hormonales de la sangre.
María inició un camino, un camino hacia el equilibrio de su cuerpo, y de su mente, un trabajo al principio duro, pues supone cambiar muchas pautas de conducta y de pensamiento que habían limitado su vida.

María nos dejó por escrito como se siente ahora:



"Estoy libre de las ataduras del pasado, vivo el presente y he dejado de preocuparme de lo que pasará mañana. Controlo mis pensamientos negativos. Me he dado cuenta que la ansiedad no es peligrosa, solo incomoda y que las cosas tan terribles que pensaba acerca de los síntomas que padecía son mentira y son fruto de mis pensamientos negativos y recurrentes. Ahora me siento segura, porque he aprendido lo que es la ansiedad y lo que la provoca, y tengo recursos mentales y físicos para controlarla. Tengo ilusiones, confío en mi misma y me siento mucho más segura”.
“A los pocos días de tomar Flores de Bach las crisis de pánico fueron espaciándose en el tiempo, empecé a dormir mejor, era capaz de quedarme dormida y levantarme descansada. Al mes, las crisis eran esporádicas y empecé a afrontar mis miedos y mis problemas con más serenidad. Los problemas eran los mismos, pero los veía de otra manera, no era necesario preocuparse por ellos solo ocuparse de resolverlos.
Pude ir realizando todas aquellas cosas que había dejado de hacer por miedo a la ansiedad, coger el coche, ir a la compra, ir al cine, etc. He tomado flores de Bach durante seis meses, han aflorado problemas más antiguos, y he entendido porque he llegado a estar tan mal.
Después de una tormenta, siempre luce el sol. De esa crisis volví a nacer, inicié una actividad profesional que me apasiona, descubrí muchos dones personales que yo me había ocupado de ocultar y aunque siempre hay grises en la vida, me siento capaz de enfrentarme a ellos”. María



Maria Jose de Diego

HERBOLOGIA

"El estomago es la oficina donde se fraguan la mayoría de las enfermedades".
Miguel de Cervantes.


        A través de la alimentación sana, el uso de hierbas medicinales y el apoyo de las flores de Bach, podemos desintoxicar el cuerpo y alma para que recuperes el bienestar, la energía y la alegría de vivir.

La naturaleza es sabia y la enfermedad un aviso para volver a la vida sencilla.


En el estudio del interés terapéutico de las plantas, estas plantas contienen componentes activos utilizados para el tratamiento de diversas enfermedades. Estos principios activos han sido estudiados y extraídos por diferentes métodos. Para que una planta común tenga propiedades medicinales se deben respetar ciertas reglas de recogida, desecación, almacenamiento y finalmente la presentación final en infusiones, extractos, cápsulas etc.

Muchas de las especies vegetales utilizadas por sus virtudes curativas entre los antiguos egipcios, griegos y romanos pasaron a formar parte de la farmacopea medieval, que más tarde se vio enriquecida por el aporte de los conocimientos del Nuevo Mundo. Dichas plantas medicinales y los remedios que entonces utilizaban se siguen usando hoy en día.

Los remedios a base de plantas medicinales presentan una inmensa ventaja con respecto a los tratamientos químicos. En las plantas los principios activos se hallan siempre biológicamente equilibrados por la presencia de sustancias complementarias, que van a potenciarse entre si, de forma que en general no se acumulan en el organismo, y sus efectos indeseables están limitados. Sin embargo, a pesar de que han aumentado las investigaciones y estudios científicos de las plantas medicinales, todavía no se conocen muchos de los principios activos a los que deben las plantas sus extraordinarias cualidades.

Básicamente, la herbolaria es la utilización de plantas para prevenir o tratar diversas enfermedades.  En la mayoría de las civilizaciones más antiguas, como la china, la egipcia, la persa y la griega se hicieron clasificaciones de los remedios herbarios que formaron parte importante de la “medicina” de la época.
Con la química moderna y el perfeccionamiento de los métodos de laboratorio, la herbología tradicional fue “absorbida” por la farmacéutica contemporánea, pero de hecho, casi la mitad de todos los medicamentos recetados y de venta libre tienen componentes derivados de las plantas, por lo que, tienen su origen en la antigua herbología.


La herbología (conjunto de conocimientos relativos a las propiedades curativas de las plantas) rs reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) por el valor de esta práctica terapéutica y le otorga gran importancia en los esquemas públicos de salud.
Los principales laboratorios y grupos farmacéuticos han desarrollado medicamentos a base de plantas, además de que cuentan con especialistas (biólogos, botánicos, antropólogos y químicos) que trabajan en líneas de investigación dirigidas a la clasificación de vegetales y hierbas con propiedades medicinales. 

La herbología es el conocimiento de la aplicación de las hierbas, plantas y arbustos medicinales. Su finalidad es estimular los procesos recuperadores del organismo humano y establecer un equilibrio fisiológico saludable. Los hallazgos obtenidos a través del tiempo han permitido distinguir en la amplia variedad de plantas y hierbas diversas propiedades terapéuticas, entre las que se encuentran:
Antihelmíntica. Destruye y permite la expulsión de parásitos intestinales.
Antiinflamatoria. Alivia o reduce la inflamación o hinchazón de tejidos.
Antimicrobiana. Extermina a los microbios causantes de enfermedades y ayuda a fortalecer los mecanismos de defensa del organismo.
Astringente. Reduce la irritación cutánea y crea barrera que protege de infecciones.
Estimulante del sistema digestivo. Induce el apetito y producción de jugos digestivos.
Carminativa. Calma la inflamación de las paredes intestinales y permite la eliminación de gases del tubo digestivo.
Emoliente. Tiene acción antiácida y protege a los tejidos irritados o inflamados.
Diurético. Aumenta la producción y eliminación de orina.
Emenagoga. Estimula la expulsión del flujo menstrual.
Expectorante. Permite la eliminación de mucosidades alojadas en vías respiratorias.
Hepática. Fortalece al hígado y ayuda a que este órgano funcione adecuadamente.
Tranquilizante. Ayuda a reducir y controlar estados de nerviosismo

La mejor manera de utilizar las plantas para mejorar el estado de salud general y aliviar molestias menores es incluirlas en la dieta. Además de aportar vitaminas y minerales, las hierbas son un excelente condimento.
Una de las plantas más útiles a este respecto es el ajo, que contiene vitaminas A, B1, B2 y C, y cuyas virtudes antisépticas lo hacen eficaz para prevenir infecciones menores, sobre todo las digestivas y las respiratorias. Sin embargo, no siempre es factible añadir suficientes hierbas a los alimentos (en particular tratándose del ajo, cuyo fuerte aroma no agrada a todos). En tales casos, es posible adquirirlas en forma de capsula.

Existen cuatro métodos principales para preparar las plantas:
Decocción. Es el método más apropiado para extraer los principios activos de las cortezas y raíces. Consiste en poner una cucharadita del producto previamente pulverizado en un cazo de acero inoxidable o de esmalte (no de aluminio), y añadir medio litro de agua hirviendo; luego hay que hervir la mezcla a fuego bajo de 10 a 15 minutos, colarla antes de que se enfríe y tomarla.
Infusión. Se utiliza mucho como bebida y para hacer gargarismos. Es posible usar hierbas frescas o secas, sueltas o en bolsitas. En un recipiente puesto a calentar a fuego bajo, hay que agregar una cucharadita de la hierba y verterle una taza de agua hirviendo. La mezcla debe reposar de 10 a 15 minutos antes de usarse. La tisana se prepara de la misma manera que la infusión, pero no se deja reposar, lo que la hace más suave.
Aunque las decocciones y las infusiones son remedios de preparación doméstica muy socorridos, no conviene tomarlas durante más de una semana; si las molestias persisten, habrá que acudir a un médico.
Tintura. Consiste en disolver los principios activos en alcohol para conservarlos; como el preparado resulta muy concentrado, las dosis se miden en gotas. Hay que poner unos 120 g de la hierba seca (molida o desmenuzada) en una botella, añadirle medio litro de vodka o ginebra y cerrar la botella. La mezcla debe permanecer en un lugar tibio y seco durante dos semanas; mientras tanto, hay que agitarla bien dos veces al día. Luego se filtra y se vierte en una botella oscura para conservarla hasta que esté indicado su uso.
Apósitos. Se aplican sobre lesiones menores, excoriaciones e infecciones de la piel. De ellos existen dos formas:
  • Compresa. Sirve principalmente como cicatrizante. Un pedazo de gasa o algodón humedecido con una decocción o infusión de alguna hierba antiinflamatoria. Hay que aplicarla lo más caliente que sea tolerable sobre la parte afectada y mantener el calor cubriéndola con una bolsa de agua caliente.
  • Emplasto o cataplasma. Sirve como supurativo, cicatrizante y antiinflamatorio. Si se usan hierbas frescas, conviene aplicarlas directamente sobre la piel, cubiertas con un trozo de gasa; en cambio, las hierbas secas deben mezclarse con agua caliente para formar una pasta, que se aplica de igual manera. Hay que cubrir el remedio con una bolsa de agua caliente.

Otros preparados. En farmacias y tiendas de productos naturlales se consiguen remedios de hierbas en otras formas. Las más usuales son:
  • Cremas y ungüentos. Se emplean externamente para sanar heridas y reducir inflamaciones de la piel.
  • Aceites esenciales. Nunca deben ingerirse sin prescripción; tienen propiedades muy diversas, según la planta de que se trate; algunos son desinfectantes (manzanilla, lavanda), mientras que otros se usan para despejar la mente y favorecer la concentración (albahaca, romero).
Maria José de Diego