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jueves, 12 de julio de 2012

HERPES ZOSTER Y FLORES DE BACH


Me gustaría compartir algunas de las experiencias que he tenido como Naturopata en la mejoría y la superación de distintas enfermedades físicas con el uso de las Flores de Bach.
El tratamiento con las esencias de  Bach resulta de gran ayuda para permitir al cuerpo recuperarse de multitud de lesiones físicas y superar estados de enfermedad.
Una de las más espectaculares experiencias, la he tenido en la recuperación del Herpes Zóster o más conocido como Culebrilla. 
El proceso evolutivo natural de esta infección, que cumple una serie de etapas, tiene una media de duración de 15 a 25 días, (recordando que no tiene tratamiento médico, si no exclusivamente sintomático), que se ha visto reducido a 4 días trabajando exclusivamente con Flores de Bach y Aceites Esenciales y sin dejar marca alguna en la piel.

¿Qué es el Herpes Zóster o la culebrilla?

Es una infección aguda que se produce por la activación del virus Herpes Zóster, hasta ese momento latente, que ataca las raíces de los nervios espinales (sensitivos) y su zona de inervación. La culebrilla provoca un dolor neurálgico a lo largo de dicho nervio y una erupción cutánea en la zona afectada. Es también el agente responsable tanto de la varicela como del herpes zóster.
Generalmente el primer contacto con el virus lo tenemos en la infancia y se manifiesta clínicamente como una varicela. Pasada esta infección, el virus migra por las terminaciones nerviosas desde la piel hacia el ganglio y allí queda latente, reapareciendo mas tarde, en la piel, dando lugar al denominado herpes zóster. Se desconocen actualmente los motivos de la reactivación.

Síntomas de la culebrilla

El virus latente se localiza en alguno de los nervios que salen de la médula. Cuando se reactiva, se extiende a lo largo del nervio, provoca una sensación de picor y ardor, así como dolor. 
Es una enfermedad que tiene varias etapas, los primeros síntomas, se manifiestan con:
  • Malestar general
  • Dolor de cabeza 
  • Sensación de estar pasando una gripe, pero sin fiebre. 

Dos o tres días después la piel se enrojece y aparece una erupción, que comienza con ronchas rojas con pequeñas vesículas o ampollas. Durante esta fase las lesiones son altamente contagiosas pues el virus se encuentra dentro de las ampollas.
De 3 a 7 días, las ampollas se abren formando úlceras que se secan, con unas costras amarillentas que caen a las dos o cuatro semanas y pueden dejar, cicatrices o marcas en la piel. Aparecen principalmente en el tronco, cuello o cara y, más excepcionalmente, en la zona genital y los muslos.
En ocasiones, tras el episodio de herpes zóster puede permanecer un dolor residual en esa zona, que se mantiene durante días, meses e incluso años, llamado neuralgia postherpética.
El herpes zóster es un cuadro que se resuelve espontáneamente en 2 a 3 semanas. En los pacientes inmuno deprimidos existe riesgo de que el virus se extienda y afecte a otros órganos. De ahí la importancia del diagnóstico y tratamiento precoz en este tipo de pacientes.
El tratamiento de la culebrilla es sintomático, con el objeto de aliviar los síntomas mientras la enfermedad sigue su curso (antiinflamatorio, antivirales, analgésicos), para reducir la irritación, el picor y el dolor.

Una alternativa natural

Varias técnicas naturales, reducen los síntomas, tan desagradables y además acortan los plazos de recuperación, de manera que en 3 a  4 días se produce todo el ciclo de la enfermedad, enrojecimiento, costras. Lo que he observado es que tratado con aceites esenciales y flores de Bach, las ampollas no llegan a aparecer y que la erupción inicial pasa a secarse y a desaparecer, en este corto espacio de tiempo. 
Mejora, por tanto toda la sintomatología, y el afectado se recupera en un corto espacio de tiempo.
Os presento uno de los casos:

Varón de 53 años, realiza la consulta a los tres días de aparecer la erupción, presenta malestar general, picor y dolor en la zona afectada. Manifiesta haber estado muy estresado últimamente, por motivos laborales.
Ese mismo día le preparo una crema compuesta de las siguientes Flores de Bach:


  • Manzano silvestre. Limpiador, labor desintoxicante.
  • Verbena. Alivio de cuadros inflamatorios y dolor
  • Olmo. Muy eficaz en los dolores agudos.
  • Haya. Contra la irritación y el picor.
  • Agrimonia . Efecto calmante, antiinflamatorio.
  • Estrella de Belén. Acelera el proceso de recuperación y evita las secuelas. Efecto cicatrizante.
Utilizo una crema base neutra de origen natural a la que añado dos aceites esenciales:
Cajeput, Menta piperita, Eucalipto Azul, y Mandravasarotra.

La Menta es antiviral, anti pruriginosa y anti dolor, el Eucalipto azul es antiinflamatorio y calmante cutáneo y el Saro, es uno de los mejores antivirales para esta infección.

De esta sinergia se establece una posología de 6 a 8 veces por día en la zona afectada, durante una semana.

Desde el primer día de usar la crema, desaparece el picor, y el dolor. A los dos días, la piel presenta un aspecto de estar completamente seca.
Para completar el trabajo es necesario estudiar el estado emocional y personal, del paciente, iniciando así la toma oral de un preparado floral, personal, que se diseña con el fin de mejorar sus estados emocionales en desequilibrio y de potenciar su sistema inmunológico.

Otros consejos
  • Evite rascarse las ampollas, para que no se produzcan heridas ni infección.
  • Lavar la zona con agua jabonosa fría, para aliviar las molestias. Tras el secado de la zona, sin frotar, aplicar la crema de flores y aceites esenciales.
  • Usar ropa de algodón y evitar que roce la piel.

María José de Diego